Antoine Griezmann tardó apenas un partido en cambiarle la cara a Orlando City. Con una actitud contagiosa y el gol 300 de su carrera a nivel de clubes, el francés convirtió una de las visitas más largas de la temporada en una goleada 4-0 sin sobresaltos ante San Jose Earthquakes. Los Leones ya no parecen un equipo resignado a mirar desde lejos la zona de playoffs: con Griezmann al frente, cada encuentro vuelve a sentirse como una oportunidad para alcanzarla.
Una noche para cambiar la sensación
Antes de viajar a California, Orlando cargaba con una de las primeras mitades de temporada más complicadas de la MLS. Había recibido 44 goles, la mayor cantidad de la liga, tenía una diferencia de -21 y se encontraba cuatro puntos por debajo de los puestos de playoffs. La salida de Óscar Pareja en marzo también había reforzado la sensación de que el equipo necesitaba algo más que un ajuste para enderezar el rumbo.
La llegada de Griezmann ofreció ese punto de ruptura, pero la respuesta en San José fue colectiva desde el comienzo.
David Brekalo abrió el marcador a los siete minutos después de una asistencia de Eduard Atuesta. Iván Angulo amplió la ventaja al 29, con un golazo y dándole a Orlando una tranquilidad pocas veces vista durante la temporada. El equipo no se limitó a esperar una genialidad de su nueva estrella: presionó, recuperó cerca del área rival y acompañó cada avance con varios futbolistas.
Atuesta volvió a aparecer en el cuarto gol, esta vez para habilitar a Braian Ojeda, y cerró la noche con dos asistencias. Su actuación fue una señal de lo que Griezmann puede provocar alrededor suyo. La presencia del francés atrae defensores, acelera asociaciones y permite que jugadores como Atuesta, Angulo y Ojeda encuentren mejores espacios para influir.
Griezmann llegó para mandar
El momento esperado llegó al minuto 48. Justin Ellis interceptó un pase de San José en el último tercio y encontró a Griezmann dentro del área. El francés controló, se acomodó hacia su zurda y definió junto al primer poste para colocar el 3-0.
Fue su primer gol oficial con Orlando City y el número 300 de su carrera a nivel de clubes. Después de marcar 299 entre Real Sociedad, Atlético de Madrid y FC Barcelona, Griezmann necesitó menos de un partido de MLS para alcanzar la cifra que perseguía.
El gol fue importante, pero su influencia no se redujo a esa acción. Griezmann se ofreció entre líneas, ayudó en la presión y celebró las intervenciones de sus compañeros con la misma energía que mostró tras su propia definición. Esa disposición para ponerse al servicio del grupo explica por qué su impacto puede superar las estadísticas.
Incluso Dave Sarachan, asistente de San José, se acercó personalmente a saludarlo. La escena reflejó la dimensión del nuevo jugador de Orlando: un campeón del mundo y uno de los futbolistas más reconocibles de su generación, ahora dispuesto a escribir otro capítulo en MLS.
Griezmann no llegó únicamente para disfrutar de una experiencia en Estados Unidos. Ha hablado de ganar títulos, producir goles y asistencias, inspirar a nuevos aficionados y colocar a Orlando en un lugar más visible dentro del fútbol estadounidense. En San José comenzó a convertir esas intenciones en hechos.
La tarea que sigue pendiente
El 4-0 no significa que todos los problemas hayan desaparecido. Maxime Crépeau realizó siete atajadas para conseguir la primera portería a cero de Orlando en la temporada, recordando que el equipo todavía debe encontrar un mayor equilibrio defensivo.
Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, las intervenciones del guardameta no estuvieron acompañadas por la sensación de que Orlando podía derrumbarse. Brekalo y la defensa resistieron, el mediocampo sostuvo el ritmo y cuatro jugadores distintos marcaron.
Ese reparto es fundamental para el proyecto. Griezmann puede dirigir el ataque, pero no debe convertirse en la única respuesta. Martín Ojeda ya es el líder histórico del club en contribuciones de gol, mientras Marco Pašalić fue All-Star en 2025 y representó a Croacia en el Mundial. Atuesta, Angulo, Braian Ojeda y el joven Ellis también mostraron en San José cómo pueden elevar su rendimiento alrededor del francés.
La verdadera tarea será mantener esa sintonía. Griezmann llegó para dominar desde su inteligencia y fortalecer todas las piezas, no para ocultar las debilidades del equipo con momentos aislados.
Lo que viene para Orlando
Los Leones tendrán poco tiempo para disfrutar el debut. El sábado 25 de julio recibirán a Nashville SC (a las 7:30 p.m. ET por Apple TV). Una semana después, el 1 de agosto, visitarán a Red Bull New York (a las 7:30 p.m. ET por Apple TV) en otro encuentro de liga que podría tener implicaciones directas en la lucha por los playoffs.
Después llegará la Leagues Cup. Orlando recibirá a Rayados de Monterrey el 5 de agosto, a Club León el 8 y al Atlético de San Luis el 12. Los tres partidos corresponden a la primera fase del torneo y se disputarán en el Inter&Co Stadium.
Ese calendario permitirá medir rápidamente la profundidad del cambio. La primera señal fue contundente: cuatro goles, una portería imbatida y Griezmann estrenándose con una definición histórica.
Orlando todavía está fuera del lugar donde quiere estar, pero ya no transmite resignación. Ahora tiene a un futbolista capaz de cambiar la energía del vestuario y la percepción de cada encuentro. En San José, Griezmann no solo comenzó su etapa en MLS. También hizo que los Leones volvieran a creer que la temporada puede pertenecerles.



