Doce partidos sin anotar. Una primera convocatoria al USMNT. El seleccionador Mauricio Pochettino en la tribuna. Pep Guardiola como invitado de lujo. Y un Hudson River Derby en juego. Julian Hall tenía todos los ingredientes para sentir el peso de una noche demasiado grande para sus 18 años. En cambio, en el minuto 57, el delantero de Red Bull New York aprovechó un error de New York City FC, superó al arquero Matt Freese y convirtió el 1-0 que terminó decidiendo el clásico. Su décimo gol de la temporada puso fin a la sequía, pero hizo algo más importante: en la noche en que Poch fue a verlo como futuro miembro del equipo nacional, Hall apareció como actor principal de un partido que los 'jugadores de selección' están llamados a protagonizar.
La selección llegó antes que el examen
La paradoja de la semana de Hall es que recibió la convocatoria antes de tener la oportunidad de demostrar qué podía hacer con ella.
Pochettino lo incluyó por primera vez en una convocatoria del USMNT apenas un día antes del clásico de La Gran Manzana. Para el delantero de Red Bull New York fue el reconocimiento a meses de crecimiento: diez goles en la temporada, una aparición en el MLS All-Star Game y aquel histórico hat-trick contra Columbus Crew que lo convirtió en el jugador más joven en marcar tres veces en un mismo partido de MLS. Varios motivos por los que el atacante estuvo en boca de todos a lo largo del año.
Pero también había una estadística incómoda. Hall llevaba 12 partidos de temporada regular sin marcar.
La convocatoria, entonces, no llegaba en el momento más sencillo desde el punto de vista de los números. Llegaba porque Pochettino veía algo más amplio que la última racha de un delantero de 18 años. El técnico argentino vio más allá de las jornadas sin celebrar un tanto.
Y, casi inmediatamente, el seleccionador tuvo la oportunidad de observarlo en un escenario diferente.
El partido en el que no se podía esconder
El Hudson River Derby no necesita presentación para el fútbol de Nueva York. Es el partido en el que la rivalidad deja de ser una cuestión de calendario y se convierte en territorio. Pertenencia y colores: azul contra rojo.
Red Bull New York llegó a Yankee Stadium necesitado de puntos en su pelea por un lugar en los playoffs. New York City FC defendía su casa. Y Hall tenía enfrente a Matt Freese, el arquero rival que será su compañero en el Team USA.
En el segundo tiempo, todo ocurrió en unos segundos.
Un pase hacia atrás quedó corto. Hall lo leyó antes que nadie, aceleró, llegó al balón antes que Freese, rodeó al arquero y definió. No hubo necesidad de una jugada imposible ni de una exhibición individual de varios minutos. Hubo algo que los delanteros necesitan aprender a reconocer: el momento en que el partido se abre delante de ellos.
El D.T. de RBNY Michael Bradley destacó precisamente eso después del encuentro.
“Hubo mucho esfuerzo de su parte para llegar a ese balón y también para rodear al arquero”, explicó el entrenador. “Es una gran jugada de su parte para ir hacia adelante y forzar el error, y después lo hace muy bien para superar a Freese y marcar”.
Hall hizo suyo ese instante. Y el clásico también.
Pochettino fue a verlo: Hall le dio algo para mirar
La imagen explica buena parte de la historia.
Pochettino había decidido llevar a Hall al USMNT. Horas después, estaba sentado en la platea observándolo en uno de los partidos más importantes que puede jugar un futbolista de Nueva York.
Y Julian no respondió intentando demostrar que merecía la convocatoria con una jugada de laboratorio. Respondió con una acción competitiva: presionar, anticipar, atacar el error y definir el partido.
Pep Guardiola también estaba en el estadio como invitado. Su presencia no cambia la importancia del gol, pero agrega otra capa a una noche extraordinaria: uno de los entrenadores más reconocidos del fútbol mundial estaba en las tribunas mientras un jugador de 18 años recién convocado a la selección decidía el clásico de NY.
La escena tuvo un simbolismo brutal. Pochettino estaba mirando al futuro del USMNT. Hall terminó protagonizando el presente, y confirmando que es parte de una generación que se prepara para cambiar las cosas.
El gol #10 no es solamente un número
Llegar a diez goles en una temporada ya es significativo para cualquier jugador joven. Para Hall lo es todavía más: se convirtió en el segundo jugador más joven en la historia de MLS en alcanzar esa cifra en una campaña.
Pero el número no explica por sí solo por qué este gol importa.
Importa porque llegó después de 12 partidos sin marcar. Porque llegó en un clásico. Porque llegó en el estadio del máximo adversario. Porque decidió el partido. Y porque llegó apenas unas horas después de que Hall recibiera la noticia que cambia la escala de cualquier carrera: comenzar a ser un jugador de selección.
La sequía terminó en el mismo momento en que empezó otra etapa. Y quizá esa sea la parte más interesante.
Hall no necesitaba este gol para convertirse en jugador internacional Pochettino ya había tomado esa decisión. Pero el delantero de RBNY sí necesitaba empezar a vivir las situaciones que vienen esa decisión.
El Mundial 2030 empieza mucho antes
Para Estados Unidos, 2026 es un dato inevitable, como también lo es la meta de 2030. El Mundial se jugó en casa, generando una enorme ilusión, pero el USMNT se quedó a mitad de camino este verano. Tuvo momentos buenos, y algunos de decepción. La versión 2.0 del equipo de Poch viene a cambiar eso con una nueva impronta. Esa es la intención. Ese será el lema y la hoja de ruta de cara a la clasificación a la Copa del Mundo de FIFA de 2030.
Hall apenas está entrando en ese proceso. No hay garantías sobre cuál será su lugar en el plantel ni sobre cuánto jugará. La primera convocatoria es el comienzo de todo.
Pero las experiencias que acumule ahora sí pueden definir qué tipo de jugador llega a ser cuando llegue el Mundial.
Un clásico como el del viernes es una de esas experiencias.
Porque el fútbol de selección no se juega solamente con talento. También se juega en partidos en los que el contexto pesa, en estadios que aprietan, ante rivales que importan y en momentos en los que una acción puede decidirlo todo.
Hall tuvo uno de esos momentos.
Y no se escondió.
I love NY: aquí también se construye el nuevo Estados Unidos
Hay algo más en la historia de Hall que va más allá de sus 10 goles, de su convocatoria o de una noche perfecta en el Hudson River Derby. También está el lugar donde todo ocurrió.
Nueva York es una ciudad en la que el fútbol se juega y se vive desde múltiples culturas, generaciones y comunidades. Es también uno de los lugares donde más claramente se puede ver cómo cambió la relación de Estados Unidos con el fútbol: ya no se trata solamente de incorporar el deporte a la cultura estadounidense, sino de entender que el fútbol forma parte de ella.
Hall es producto de esa nueva realidad. Un jugador formado en una academia de MLS, desarrollado dentro de una ciudad con una cultura futbolística propia y que, a los 18 años, acaba de entrar en la conversación de la selección mayor. Y que, además, es elegible también por una selección europea como la de Polonia.
Por eso su gol del viernes puede leerse como algo más que el número 10 de una temporada notable. Pochettino lo convocó porque quiere descubrir qué puede aportar Hall al próximo capítulo del USMNT. Y apenas unas horas después, en uno de los escenarios más cargados de significado que ofrece MLS, Julian tuvo una primera respuesta.
Todavía tiene que ganarse un lugar en la selección. Eso recién empieza.
Pero quizá esa ya no sea la pregunta más interesante.
La pregunta es qué puede pasar cuando una generación que Estados Unidos veía como el futuro empiece, como Hall hizo el viernes en Yankee Stadium, a comportarse como si ese futuro ya hubiera llegado.
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