Jugador del Mes

¿Qué más tiene que hacer Evander para ser el MVP 2026?

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Hay temporadas que se explican con números. Y hay temporadas que empiezan a explicarse con una sensación.

La sensación alrededor de Evander es corta y al pie: cuando FC Cincinnati necesita que pase algo, el brasileño se adueña de la pelota, apaga las papas quemadas y se mete en el centro de la escena.

Un pase filtrado que rompe líneas. Una pelota parada con veneno puro. Un zapatazo de esos que clavan las alertas de "golazo" en TikTok. O, como pasó contra New York City FC, un gol agónico en el tiempo añadido para dar vuelta un partido que parecía perdido.

Por eso, a esta altura de 2026, la pregunta ya no es si Evander merece sentarse en la mesa chica por el Premio Landon Donovan al MVP de la MLS. La verdadera pregunta es qué más tiene que hacer para ganarlo.

La sombra del "bicampeón"

Hablemos sin el cassette puesto. Proponer el nombre de Evander para el MVP en pleno 2026 suena, para el futbolero promedio de redes, a una locura total. ¿Por qué? Porque en esta liga juega un tal Lionel Andrés Messi. La narrativa de la MLS parece escrita de antemano para que el GOAT se lleve todos los flashes. Poner al brasileño de Cincinnati en el mismo escalón genera un cortocircuito inmediato: ¿De verdad nos vamos a atrever a discutirle un premio a Messi?

Para Evander, este mano a mano no es nuevo; es una cuenta pendiente personal que ya se siente como una obsesión. El crack brasileño ya fue finalista al MVP tanto en 2024 (como jugador de Portland Timbers) como en 2025 (ya en Cincinnati), y en ambas ocasiones el galardón terminó en las manos de Messi, quien selló un histórico doblete en el premio individual más importante de MLS. Haber masticado esa decepción de quedar segundo dos veces seguidas es lo que hoy alimenta su fuego sagrado. ¿Le dará el combustible esta tercera vez para quebrar la maldición? La respuesta corta es un rotundo sí. Pero para entenderlo hay que mirar lo que no es obvio.

El fútbol de los centímetros y la esencia de la calle

Detrás de las luces de MLS, el fútbol de Evander se explica desde una identidad puramente latina y sudamericana: el potrero y el futsal brasileño. En una liga hiperfísica y de transiciones rápidas como la estadounidense, Evander juega a otra cosa. Juega al fútbol de los centímetros. Aprendió a gambetear en una baldosa y a decidir bajo una presión asfixiante. Mientras los demás corren, él piensa. Cuando el espacio desaparece y las papas queman, él se siente cómodo. Es el jogo bonito adaptado al choque norteamericano.

Incluso su nombre carga con una mística especial de combate. Su papá lo bautizó Evander por Evander Holyfield, el mítico boxeador estadounidense. Y arriba del ring de la MLS, este enganche tiene el mismo espíritu: aguanta los golpes, maneja los tiempos y mete el 'knockout' cuando el reloj ya cruza los 90 minutos.

El viaje de la "Evanderneta" en 2026

Los números son de locos y exigen subirse al Movimiento Evander ya mismo. Tras coronarse como Jugador del Mes de MLS por segunda vez en el año (mayo y el bimestre que acaba de terminar: julio-agosto), sus estadísticas son una completa salvajada:

  • 24 contribuciones de gol en 21 partidos de temporada regular (13 goles y 11 asistencias).
  • Participó directamente en 9 de los 13 goles recientes de su equipo. ¡El 69% de la producción ofensiva de Cincinnati pasó por sus botines!
  • Desde que llegó mediante un traspaso récord en 2025, registra 57 aportes de gol en 53 partidos. Cortita y al pie: promedia más de un gol o asistencia por encuentro.

Lo extraordinario aquí no es una racha de tres partidos buenos, sino que es la costumbre de la excelencia. El pasado 1 de agosto rompió el termómetro: metió cuatro goles para alcanzar las 100 participaciones de gol en apenas 104 partidos en la liga, metiéndose en el top 5 histórico de los más rápidos en lograrlo. Y ojo, que este año ya venía con tintes históricos desde temprano: a fines de abril se convirtió oficialmente en el máximo goleador brasileño en toda la historia de la MLS, dejando una huella imborrable para el fútbol de su país en Estados Unidos. Está a nada de firmar su tercera temporada consecutiva con un 10+10 (más de 10 goles y 10 asistencias), un club VIP donde solo entran históricos como Messi, Luciano Acosta, Hany Mukhtar y Preki.

Un mediocampista con alma de 'killer'

Evander abrió una conversación tremenda en las redes y los programas de debate: ¿Qué es más valioso para un equipo? En una liga de estrellas globales y mediáticas como es MLS hoy en día, ¿Vale la pena otorgarle el MVP al tipo que se carga al hombro a toda una franquicia y produce como delantero top mientras crea juego como un clásico '10'?

FC Cincinnati obtiene de un solo jugador lo que otros equipos necesitan repartir entre tres o cuatro futbolistas. No acumula estadísticas en partidos resueltos; aparece cuando hay urgencia, cuando el margen de error es cero. Es el maestro del suspenso y de las soluciones en el último minuto.

La carrera por el MVP de la MLS 2026 está más picante que nunca. De un lado, el peso de la historia y la jerarquía de Messi buscando su "three-peat"; del otro, un brasileño que juega al fútbol de salón en canchas gigantes y devora rivales a base de pura consistencia y partidos salvados sobre la hora.

Si el partido está cerrado, el tiempo se agota y hace falta una genialidad para ganar... la pelota va a ir a los pies del 10 de Cincinnati. Ya sabemos cómo termina esa película.

Entonces, cerremos el debate y hablemos claro: con el peso de ser el brasileño más goleador de la historia de la liga, un nivel destructivo que no para de crecer y la sangre en el ojo de haber perdido las últimas dos finales ante el argentino, ¿le alcanzará finalmente a Evander para cobrarse su ansiada revancha y arrebatarle el MVP al mismísimo Lionel Messi, o el peso de la camiseta número 10 de Inter Miami sigue siendo una montaña imposible de escalar?

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