De Weston FC al USMNT, pasando por La Masia: la historia de Diego Kochen pone rostro al ecosistema de formación que MLS ha construido en Estados Unidos. Antes de llegar a Barcelona, el arquero se formó en el sur de Florida y pasó por Weston FC, un club hoy miembro de MLS NEXT y parte de la estructura de desarrollo estadounidense. A los 20 años, ese recorrido desembocó en su primera titularidad ante México, donde respondió con el arco en cero.
El 3-0 que cambió la conversación
Hasta hace poco, Kochen no era el nombre que aparecía primero cuando se hablaba del arco del USMNT. La competencia venia marcada por arqueros como Matt Turner, Matt Freese y Chris Brady. Pero el Clásico de Concacaf cambió eso. Con apenas 20 años, el arquero fue titular ante México y recibió una oportunidad que podía cambiar su lugar dentro de la Selección. Estados Unidos ganó 3-0, Kochen respondió con su arco sin recibir goles. Y como la cereza del pastel, enfrente estaba Rafa Márquez: el mismo técnico que años atrás le había dado a Kochen la oportunidad de debutar con el Barça Atlètic. Esta vez, en lados opuestos: Márquez dirigiendo a México y Kochen defendiendo el arco estadounidense. Un duelo que no solo le ganó al que confió en él en 2023, si no, tambien una actuación que lo estaba colocando bajo los reflectores del fútbol estadounidense.
Pochettino no hablaba en abstracto
La historia de Kochen cobra otra dimensión cuando se mira a través de lo que el seleccionador Mauricio Pochettino viene diciendo sobre el fútbol estadounidense. Durante la Copa del Mundo 2026, el técnico defendió el valor de MLS como plataforma para desarrollar jugadores y dejó una frase que resumía su postura: no necesariamente hay que irse a Europa para demostrar que se puede jugar al máximo nivel con la Selección. Para Pochettino, competir y rendir en MLS también puede abrir la puerta al USMNT.
Y los números de aquel Mundial respaldaron la idea. De los 26 jugadores convocados por Pochettino, 21 tenían algún vínculo de formación con MLS: eran productos de academias, jugadores Homegrown o habían pasado por el sistema de desarrollo de la liga. Es decir, el ecosistema que el técnico defendía ya estaba presente en buena parte de su propio equipo.
“Los clubes de la MLS están trabajando realmente muy bien", expresó Poch en agosto de este año. "Los entrenadores y las organizaciones merecen reconocimiento porque están haciendo un trabajo fantástico.” A su manera, Kochen es producto de ese esfuerzo.
Una generación le pone rostro al discurso
Meses después, Pochettino volvió a apostar por una generación todavía más joven. En el campamento de septiembre y octubre, 21 de los 28 convocados habían pasado por U.S. Soccer Development Academy o MLS Next y 18 habían llegado a través de las academias de clubes de MLS. Entre esos nombres aparece Kochen, pero también una lista que ayuda a dimensionar el fenómeno: Cavan Sullivan, Julian Hall, Mathis Albert, Neil Pierre, Peyton Miller, Justin Ellis y Alex Freeman, entre otros.
En ese sentido, la historia de Diego Kochen deja de ser solamente individual. Su recorrido encaja dentro de una generación que está creciendo dentro de un sistema cada vez más conectado entre académias, MLS NEXT, clubes profesionales y selecciones juveniles.
Su primer paso
Antes de La Masia, Kochen ya había empezado a llamar la atención dentro del sistema de formación estadounidense. Pasó por West Pines United y llegó a Weston FC , miembro fundador de MLS NEXT en 2020 (ambos equipos de la Florida) pero su historia bajo los tres palos comenzó casi por accidente: de niño era jugador de campo y alrededor de los ocho años se puso como arquero para reemplazar a un compañero que no podía jugar. El cambio terminó siendo definitivo y transformó por completo su camino futbolístico.
El gran salto llegó en 2017. Con apenas 11 años, Kochen fue el arquero de Weston FC en la primera edición de la Prospects Cup, un torneo Sub-12 que reunió a clubes y academias internacionales. Weston avanzó hasta la final después de ganar todos sus partidos y enfrentarse a equipos como LA Galaxy y FC Dallas. Aunque terminó cayendo 3-0 ante Manchester City, Kochen fue reconocido con el Guante de Oro como mejor arquero del torneo, después de conceder apenas tres goles en cinco partidos.
Y hay algo todavía más significativo: sus actuaciones en aquel torneo ayudaron a ponerlo en el radar de U.S. Soccer. El niño que había llegado al arco casi por casualidad estaba empezando a ser identificado como un talento de nivel internacional.
Ese fue uno de los primeros grandes capítulos de una evolución que lo llevaría poco después a España y, finalmente, a La Masia. Weston no fue simplemente el lugar donde Kochen jugó antes de Barcelona: fue donde comenzó a descubrir que podía ser arquero y donde empezó a demostrar que podía competir contra talentos de academias de todo el mundo.
De Weston a La Masia
El salto no tardó demasiado. En 2018, su familia se trasladó a España por motivos laborales y Kochen pasó por Marcet Football University antes de incorporarse al sistema de formación del Barcelona en 2019.
Desde entonces, su evolución fue rápida. Barcelona renovó su contrato hasta 2028 y el club lo fue acercando progresivamente al fútbol profesional. En 2023, además, The Guardian lo incluyó entre los mejores futbolistas del mundo nacidos en 2006.
Incluso antes de llegar al USMNT ya había tenido una pequeña probada del primer equipo del Barça: participó en un amistoso contra Club América y fue convocado en distintas ocasiones alrededor del primer equipo. Para un arquero que había comenzado jugando como volante o delantero y que apenas unos años antes estaba en un torneo juvenil de Florida, la transformación fue enorme.
La paradoja del ecosistema MLS
¿Y si el éxito de una academia de MLS no se mide por cuántos jugadores consigue retener, sino por cuántos están preparados para irse? El fútbol norteamericano empieza a mostrar una ruta cada vez más clara: formación en casa, salto a Europa y regreso a las selecciones nacionales con nuevas herramientas. Chris Richards es uno de los ejemplos más representativos: formado en la academia de FC Dallas, dio el salto al Bayern Múnich y terminó consolidándose con el USMNT. Alphonso Davies recorrió una ruta similar desde Vancouver hasta Bayern y la selección canadiense.
Kochen encaja ahora en esa misma lógica. El ecosistema estadounidense fue su punto de partida, pero no su destino final. Y ahí está la paradoja: MLS puede estar formando jugadores que no necesariamente se quedan en MLS, pero que llevan consigo una parte de ese sistema hasta los escenarios más importantes del fútbol mundial.
Un arquero entre cuatro caminos
La multiple nacionalidad de Diego Kochen, es uno de los condimentos más especiales en la historia de joven guardameta.
Nació en Miami, es hijo de padre venezolano y madre peruana y, además, obtuvo la residencia española durante los años que pasó en Barcelona. Por eso, su mapa internacional podía llevarlo por cuatro caminos: Estados Unidos, Perú, Venezuela o España. Pero, en la práctica, Kochen fue construyendo su identidad futbolística con una camiseta mucho antes de llegar a la selección mayor: la de Estados Unidos
Su vínculo con el USMNT no comenzó con Pochettino ni con aquella titularidad ante México. Kochen fue parte de las selecciones juveniles estadounidenses desde la categoría Sub-16 y continuó por la Sub-17, Sub-20 y Sub-23, convirtiendo a Estados Unidos en una constante durante su formación internacional. Incluso cuando Perú comenzó a seguir su situación desde Barcelona, el arquero ya había recorrido buena parte del camino con las selecciones estadounidenses.
La conexión con Perú, sin embargo, es real y cercana. Su madre creció allí y Kochen ha hablado públicamente del cariño que siente por el país y de la familia que todavía tiene allí. De hecho, cuando se enfrentó a Perú en este campamento, reconoció que era especial jugar contra el país donde creció su madre. Pero cuando le preguntaron directamente por su futuro internacional, fue contundente: “Ahora mismo me veo en Estados Unidos” y aseguró que su atención estaba completamente centrada en ese país.
Eso hace que su elección tenga otra lectura. No fue simplemente escoger entre cuatro banderas cuando llegó la oportunidad de la selección mayor. Kochen ya había invertido años en una ruta internacional con Estados Unidos. Fue allí donde disputó sus primeros torneos con una selección nacional, donde fue avanzando de categoría en categoría y donde terminó encontrándose con la oportunidad de Pochettino.
Y ahora, aquella elección juvenil acaba de llevarlo hasta el arco del USMNT . El camino que comenzó en las selecciones menores estadounidenses terminó, por ahora, exactamente donde había elegido que terminara: defendiendo a Estados Unidos en el escenario mayor.
El salto que llegó desde Dinamarca
Hoy, Kochen vive una etapa completamente distinta. Después de siete años de desarrollo en Barcelona, dejó el entorno del Barça para marcharse cedido al Lyngby Boldklub, en la Primera División de Dinamarca, buscando algo que en Barcelona todavía no podía garantizar: jugar cada semana. Y el cambio no fue solamente futbolístico. El arquero que nació y creció en el clima cálido de Miami, pasó su adolescencia en Barcelona y ahora se encontró con una nueva vida en Dinamarca, un contraste enorme para alguien acostumbrado al sol del sur de Florida. Pero también era parte del desafío: salir de una de las academias más prestigiosas del mundo para empezar a construir su carrera como arquero profesional.
La apuesta empezó a darle resultados rápidamente. Kochen suma 810 minutos en nueve partidos de liga, ha sido titular en todos ellos y ya consiguió un arco en cero con Lyngby. Además, tuvo una actuación de siete atajadas ante Odense que le valió entrar en el equipo de la semana de la Superliga danesa. En pocos meses pasó de esperar su oportunidad en Barcelona a acumular minutos, responsabilidades y experiencias de primera división en Europa. Y ese presente terminó convirtiéndose en el contexto perfecto para que Pochettino le abriera la puerta del USMNT.
La noche para dejar de ser promesa
En menos de una década, Kochen pasó de ganar el Guante de Oro en un torneo juvenil en Florida a custodiar el arco de Estados Unidos en un Clásico ante México.
Pero fue precisamente en este nuevo ciclo donde su nombre empezó a tomar otra dimensión. Después de debutar en el segundo tiempo ante Perú, Kochen recibió su primera titularidad frente a México y respondió en un partido que exigía mucho más que simplemente estar bajo los tres palos. En los primeros minutos salió de su área para resolver un mano a mano y, antes del descanso, alcanzó a intervenir en una ocasión de Santiago Giménez. En el segundo tiempo llegó su atajada más importante: al 58’, voló para desviar por encima del travesaño un potente remate de Roberto Alvarado y preservar el 1-0.
El resultado terminó siendo un 3-0 y Kochen consiguió su primer arco en cero con el USMNT. Más que el número, fue la manera: respondió cuando México consiguió acercarse y terminó siendo el único arquero del grupo que dejó esta ventana con un clean sheet.
Y ahí es donde su actuación empieza a conectar con una conversación mucho más grande.
Pochettino lleva meses hablando de lo que el ecosistema estadounidense puede producir. Ahora tiene un nuevo nombre para ponerle rostro a esa idea
La pregunta, entonces, ya no es si Estados Unidos puede formar talento: Kochen ya respondió que sí, bajo presión y ante México. Su debut no fue el final de una promesa, sino el primer aviso de una generación que llega para cambiar el lugar de Estados Unidos en el fútbol internacional. Si este es apenas el comienzo, el futuro de la selección ya no se imagina: empieza a verse.



