El "¿Y si sí?” no se quedó en México. Viajó por Estados Unidos, se escuchó, se sintió en todas partes, y en las pantallas y fiestas de los clubes de la MLS no faltó, desde ahí también se celebró la hazaña histórica de El Tri al vencer a Ecuador en 16avos de final, y por fin, por primera vez en 40 años, ganar un partido de eliminación directa, y ¡Sí!, jugarán un quinto partido en el Mundial 2026.
¿Y si sí?
Después de tener una fase de grupos brillante, sin derrotas, sin recibir goles, los mexicanos y mexicanas ya se ilusionaban con el Tri. Y se hizo muy popular el "¿y si sí?", pero no es la primera vez que el público de México lo utiliza. Su origen viene del fútbol local mexicano pero se adoptó por los fanáticos antes del inicio del Mundial, por la necesidad de soñar por una hazaña histórica, por el qué será, por el ¿quizás, esta vez sí?
Y esta vez que la Copa del Mundo vuelve a México, después del Mundial 1986, cuando ganó su último partido de eliminación directa, se logró.
México venció a Ecuador, rompió una pared que llevaba décadas cerrada y convirtió una pregunta viral en una respuesta nacional.
El quinto partido ya no es un deseo repetido cada cuatro años, es una realidad del Mundial 2026, y eso se gritó frente a pantallas gigantes, con camisetas verdes, banderas sobre los hombros, niños con las caras pintada sy familias que no necesitaban estar en Ciudad de México para sentirse parte de una noche histórica.
MLS celebra
Las Soccer Celebrations son un espacio sagrado para que el hincha del club de su ciudad, de la MLS, pueda conectar con sus selecciones nacionales. Y como es sabido, el fanático mexicano está en todas partes.
Y la watch party de Chicago Fire, por ejemplo, no pasó desapercibida. Tiene lógica, hasta hace poco mas de 6 meses fue el club del mexicano-americano, Brian Gutiérrez, canterano, y una de las figuras que protagonizan la hazaña de México.
Seguro alguna 17 de Guti, encontrarás por ahí, o la verde con el dorsal 26.
Y si pones la vista en el West Coast, alguna #73 de otro mexicano americano, Obed Vargas, con el verde brillante de Seattle Sounders, o la 18 que utiliza en México.
El actual jugador de Atlético de Madrid, que también vio minutos ante Ecuador, nació en Alaska pero se formó en Seattle.
Dos juveniles nacidos en EE.UU., de raíces, familia e identidad mexicana, formados en las academias de MLS, representando a la generación de México que está rompiendo todo.
Eso MLS Español lo celebra y también todo el hincha mexicano en cada parte del país, en cada casa de la liga.
Estados Unidos también se vistió de verde
Mientras el grupo mexicano empujaba el “sí” desde el Estadio de Ciudad de México, del otro lado de la frontera muchos aficionados lo gritaban como propio.
Este Mundial no solo se está jugando en Norteamérica. Se está viviendo como Norteamérica.
La celebración mexicana en Estados Unidos encontró una de sus postales más potentes en las casas de MLS.
En Houston, Shell Energy Stadium se llenó con banderas, playeras verdes, familias, pantallas gigantes y ese grito que viajó del estadio a la ciudad, de la ciudad al celular y del celular a todo el continente. El influencer mexicano Carlos Eduardo Espina hizo presencia en la casa de Houston Dynamo.
Aunque el partido fue en México, la fiesta también tenía sucursal en Texas, y una bien grande.
Pero no fue el único punto del mapa. Tal como se ve cada semana en la liga, el fútbol se vive muchísimo por los mexicanos en todas partes de Estados Unidos, y eso no podría faltar en Salt Lake City.
En la fiesta de Real Salt Lake.
Y hasta en Atlanta, con la Soccer Celebration de Atlanta United.
En todas esas celebraciones, está la camiseta verde de México, con seguridad, pero por ahí podrías encontrar alguna de LA Galaxy, Houston Dynamo, Chicago Fire, Austin FC, San Jose Earthquakes o Seattle Sounders sin que nadie pregunte “¿y tú de cuál eres?”.
En MLS, muchas veces la respuesta es más amplia: de mi club, de mi ciudad, de mi selección, de mi familia, de la herencia que me tocó y de la que elegí.
El “¿Y si sí?” encontró ahí su segunda vida
Ahora no solo es un idioma compartido por los hinchas que están viviendo su Mundial histórico en su casa, en el Estadio de Ciudad de México.
Para muchos hinchas, apoyar a México no compite con apoyar a su club MLS. Al contrario: lo completa. La misma gente que un sábado canta por su equipo local, el martes se puso la verde y celebró que El Tri por fin abrió una puerta que llevaba 40 años cerrada.
Y que ahora desde lejos se pregunta si esta vez por fin se le dará. Aunque ya se cortó la maldición. Ahora sí, sí.
Concacaf nunca había ganado a una selección nacional de Conmebol en eliminación directa, y México lo consiguió.
Y ese logro se sintió bien grande también en este lado de la frontera.
Porque no solo rompió una estadística. Rompió un mood. El de la resignación, el del “otra vez no”, el de mirar el quinto partido como si fuera una promesa eterna y no un lugar real.
México le ganó a Ecuador. Le ganó al peso de 1986. Lo hizo con dos canteranos de la MLS. Y le regaló a millones de aficionados en Estados Unidos una razón para celebrar juntos.



