Había vida más allá del Barça. La frase podría sonar a consuelo tardío para muchos canteranos que soñaron con el Camp Nou y acabaron escribiendo su historia lejos de él. Pero en el caso de Uri Rosell, que cambió su lugar de formación por MLS, no es resignación: fue un visionario.
En plena era en la que la MLS todavía cargaba con el cartel de “liga de retiro”, cuando nombres como Thierry Henry o Rafa Márquez aterrizaban en Estados Unidos en el tramo final de sus carreras, un chico formado en La Masia decidió romper el guion.
Tenía 19 años. Estaba en el Barça Atlètic. Y en lugar de esperar su turno en el fútbol europeo, decidió cruzar el Atlántico.
Hoy, ya retirado desde hace dos años y instalado en Los Ángeles, Rosell mira atrás sin dudas. La MLS no fue un plan B: fue un punto de inflexión. Un nuevo comienzo.
Mirada desde la identidad
En el día después del fútbol, Uri no habla de nostalgia, sino de identidad.
“La transición siempre es complicada, porque al final haces algo durante tantos años que se vuelve tu identidad. Cuando lo dejas, siempre dicen que es complicado, y lo es, porque tienes que empezar de cero, buscar lo que te gusta, intentar aprender y hacer cosas en relación a eso", comentó en diálogo con el periódico Sport.
La carrera se apaga, pero la vida no espera. Y él lo tenía claro:
“En mi caso, yo sabía que quería estar involucrado en el tema del negocio en vez de seguir siendo entrenador u otra cosa. Entonces tuve la suerte de que, cuando estaba jugando, intenté formarme para cuando el momento llegase estar preparado.”
El cambio es brutal: del foco mediático al anonimato corporativo.
“Haces algo durante tanto tiempo que tu rutina cambia completamente: pasas de estar en el TOP, a nivel de gente que te conoce por ser quien eres, siendo parte de ese 1% que puede llegar a ser futbolista, a después trabajar en un sitio donde… estás al lado de gente que acaba de salir de la universidad.”
MLS cambió su vida
Si hay un punto de quiebre en su historia, es claro: Kansas City.
“Fue curioso, porque cuando estaba en el Barça B y tuve la oportunidad de irme a Estados Unidos, en 2012, todo el mundo me decía: ‘Estás loco…’”
Pero él veía algo más.
“Creo que fue la mejor decisión de mi vida. Fui, aprendí mucho, el proyecto deportivo era muy bueno, queríamos jugar como el Barça, y a los seis meses ganamos la liga. Fui el primer español en ganar la MLS.”
Lo que para muchos era una liga de retiro, para Uri era laboratorio de futuro.
“Luego volví a Estados Unidos porque vi que la liga crecía muchísimo… y pensé que era cuestión de tiempo que eso explotara también en el fútbol.”
Y explotó. Uri lo vio venir.
Un impacto que ya es realidad
Rosell lo tiene claro: la MLS ya no es promesa, es realidad.
“El ‘efecto Messi’ es real. Cuando el Inter de Miami juega fuera… alquilan estadios de fútbol americano para meter a 60.000 o 70.000 personas y los van llenando. Eso te dice lo que significa Messi a nivel global.”
Pero antes de Messi, hubo otro punto de inflexión.
“Yo veo dos puntos de inflexión en la MLS: el primero fue cuando llegó Beckham… El segundo punto de inflexión es Messi.”
De liga subestimada a plataforma global. De experimento a destino.
¿Por qué no?
Su decisión a los 19 años todavía sorprende en Europa. Pero él la defendió con lógica fría.
“Pensé: ‘¿Por qué no?’ Iba a aprender inglés y a tener una experiencia de vida. Por otro lado… si me quedaba, a lo mejor acababa en otro filial… o en Segunda B o Tercera.”
No era huida. Era cálculo.
“Lo peor que podía pasar es que el fútbol no fuera tan bien, pero ya me habría enriquecido personalmente con el idioma y la cultura.”
Antes que nadie en España
Uri Rosell no fue una promesa frustrada. Fue un adelantado.
Mientras otros esperaban su oportunidad en Europa, él ayudaba a construir una liga que hoy atrae a Messi, estadios llenos y proyectos globales.
La MLS ya no es el destino inesperado.
Es el lugar donde el fútbol también decidió crecer. Y Rosell fue el primero en tener éxito aquí.
Rosell -que hoy juega en distintos lugares del mundo como integrante del Barça Legends -el equipo de leyendas del club- y es integrante del Sindicato de Futbolistas de MLS, ganó la MLS Cup 2013 con Sporting Kansas City, y también jugó en MLS con las camisetas de Orlando City y LA Galaxy.
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