De la gloria en Nueva York a la intermitencia en el Brasileirão. Santiago Rodríguez vuelve a MLS en plena madurez, respaldado por la mística de saber cuánto pesa una MLS Cup, para calzarse el traje de héroe en un equipo herido que se juega la vida.
Hay futbolistas que necesitan el contexto para brillar, y hay otros que se adueñan del contexto. El#10 uruguayo pertenece a los segundos, pero el fútbol, con su habitual montaña rusa de emociones, lo obligó a recalcular. A sus 26 años, el enganche uruguayo nacido en Montevideo ya sabe lo que es tocar el cielo, morder el polvo y tener que empezar de nuevo. Su sorpresivo fichaje por el Columbus Crew no es una transferencia más en el mercado de la MLS; es el regreso de un campeón que vuelve a su tierra prometida a reclamar el trono que dejó vacante.
Volver a "casa"
Para entender qué viene a buscar Santi a Ohio, hay que mirar el espejo retrovisor e ir directo a sus raíces. Formado en la inagotable cantera de Nacional de Montevideo y con un breve paso por Montevideo City Torque, Rodríguez siempre llevó el ADN del enganche charrúa: técnico, astuto y con una personalidad de hierro. Esos atributos lo llevaron en 2021 a New York City FC, donde siendo apenas un pibe fue una parte importante del plantel que ganó el título de liga para el equipo de La Gran Manzana.
Allí no solo acumuló planillas espectaculares con 34 goles y 28 asistencias en 144 partidos; Santi tocó la fibra más íntima de la historia de la liga. Fue una de las manijas fundamentales que guio a los Pigeons a conquistar la MLS Cup 2021 y la Campeones Cup 2022. Rodríguez demostró que no le temblaban las piernas en las noches de mata-mata, jugando bajo el frío extremo o la presión de los Playoffs. Tenía el "todo" de la Major League Soccer. Por eso, cuando en 2025 armó las valijas para ir al Botafogo de Brasil, parecía el salto lógico. Pero el idilio en el mayor país sudamericano duró poco.
En Río de Janeiro, la realidad le pegó un cachetazo. El Brasileirão es una picadora de carne y Rodríguez se topó con la irregularidad, partidos arrancando desde el banco, un esquema que no lo favorecía y un club envuelto en ruidos financieros. Sus números (3 goles en 57 partidos) no reflejaban el talento de sus pies. El enganche charrúa se devoró la ansiedad del banco de suplentes y entendió que, a veces, dar un paso atrás es la única forma de dar dos hacia adelante.
Y el llamado de auxilio llegó desde Ohio.
Un equipo que busca refundarse
Mientras Santi buscaba respuestas en Brasil, en Columbus la historia cambiaba drásticamente. El Crew, un gigante de la liga, se desangró en este mercado de pases. Perdió los goles de Diego Rossi, la explosión de Max Arfsten y, para colmo de males, la rodilla de su delantero estrella Wessam Abou Ali dijo basta a principios de abril. El diagnóstico fue letal: fuera toda la temporada. El equipo entró en un espiral de derrotas, cayendo hasta el 15° puesto de la Conferencia Este con apenas 20 puntos. El fantasma de quedarse afuera de los Playoffs empezó a caminar por los pasillos del ScottsMiracle-Gro Field.
Es ahí donde la dirigencia decidió patear el tablero y armar una súper estructura express. Trajeron la jerarquía europea y. el genio del español Brais Méndez y el fuego sagrado de otra leyenda de la liga como Josef Martínez. Pero faltaba el cerebro. Faltaba el tipo capaz de unir los hilos, el que sabe cuánto pesa la pelota en las noches decisivas en Estados Unidos. Faltaba un campeón de la MLS Cup. Faltaba un Santi Rodríguez.
La chapa de un ganador al servicio de la urgencia.
¿Por qué vuelve a MLS?
Rodríguez no llega a Columbus para ver qué pasa. Firmó un contrato largo, hasta la temporada 2029-30, con el relumbrón que representa ser Jugador Franquicia. Viene a ser el eje del "Súper Columbus", aportando algo que el dinero no puede comprar: la mística y el conocimiento del terreno.
A diferencia de otros refuerzos extranjeros, Santi no necesita adaptación. Conoce a la perfección la locura de los viajes largos, los cambios drásticos de clima y la exigencia física de esta liga. Además, su palmarés activa un efecto contagio inmediato en un vestuario golpeado. Sus compañeros y los hinchas del Crew saben que Rodríguez ya descifró el código para ser campeón en Estados Unidos. Su presencia alivia la presión sobre Méndez y asegura un socio de elite para alimentar el área de Martínez.
La historia que empieza a escribirse este miércoles es una carrera contra el reloj. Al Crew le quedan un puñado de batallas en la recta final de la temporada 2026 y está a cinco puntos de los puestos de repechaje. No hay tiempo para pretemporadas largas. Santi Rodríguez vuelve a la MLS más maduro, con cicatrices de su paso por Brasil, pero con el hambre intacto. No busca revancha contra la liga, busca la redención de su propio fútbol. Columbus le da la camiseta 10 virtual y el liderazgo de un plantel herido. Ahora le toca a él frotar la lámpara y demostrar que el campeón está de regreso.
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