El fútbol y el básquetbol hablan idiomas diferentes, pero en Estados Unidos ya juegan para el mismo equipo. Con el inicio de una nueva temporada de la NBA, la conexión entre las cancha de NBA y los estadios de MLS es más fuerte que nunca. No se trata solo de la fascinación que hoy muestra Antoine Griezmann o que años atrás tenía Carlos Vela por el baloncesto, o de la atracción que sienten monstruos como LeBron James, Kevin Durant y James Harden por el fútbol. Es una fusión total de ídolos, cultura y aficiones que llegó para quedarse y ya define la verdadera identidad del deporte estadounidense.
Griezmann, un futbolista con alma de basquetbolista
Antoine Griezmann es probablemente uno de los mejores ejemplos de esta conexión. El francés nunca ha ocultado su pasión por la NBA, una liga que sigue desde hace años y que forma parte de su vida mucho más allá de los momentos en los que no está jugando al fútbol.
Curiosamente, fue Carlos Vela quien despertó su interés por el básquetbol. Cuando ambos compartían vestuario en la Real Sociedad de España, el mexicano llegaba hablando de los partidos de NBA de la noche anterior. Griezmann comenzó a buscar videos en YouTube para entender aquellas conversaciones y terminó descubriendo a Derrick Rose. En una entrevista con ESPN en 2018, el francés reconoció que su pasión por la NBA había comenzado gracias a Vela.
Su llegada a Orlando City también representa el encuentro de dos mundos que conoce muy bien. Griezmann no solo aterrizó en Estados Unidos como una estrella del fútbol internacional, sino también como un apasionado de la cultura deportiva estadounidense. Para él, la NBA no es una curiosidad ni una afición pasajera: es parte de su identidad.
Antes que Griezmann, otro futbolista había demostrado que se podía ser protagonista de MLS y vivir con intensidad la pasión por el básquetbol. Carlos Vela, ídolo de LAFC, encontró en Los Ángeles el escenario ideal para disfrutar de una liga que siempre le llamó la atención. El mexicano, incluso, reconoció en diferentes oportunidades su gusto por el baloncesto por encima del fútbol como espectáculo.
Vela también ha manifestado su admiración por LeBron James, especialmente por su disciplina y mentalidad ganadora. Griezmann, por su parte, ha reconocido su admiración por James Harden y llegó a instalar una pequeña cancha de básquetbol en su casa. Dos ejemplos de cómo la NBA se convirtió en parte de la vida cotidiana de figuras internacionales del fútbol.
Griezmann y Vela representan dos generaciones de figuras internacionales que encontraron en MLS algo más que un destino futbolístico: una oportunidad para conectar con una cultura deportiva que admiraban desde antes de llegar.
LeBron, Durant, Harden, Giannis y Magic Johnson: el fútbol también juega en la NBA
Pero esta relación tiene un camino de ida y vuelta. Algunas de las figuras más importantes del básquetbol estadounidense también han encontrado en el fútbol una pasión y, en ciertos casos, una oportunidad para involucrarse directamente en su crecimiento.
LeBron James es uno de los ejemplos más reconocidos por su vínculo empresarial con Liverpool, mientras que Kevin Durant llevó su interés por el fútbol hasta convertirse en inversionista de Philadelphia Union, de MLS.
LeBron también protagonizó uno de los encuentros más simbólicos entre ambos deportes cuando asistió al debut de Lionel Messi con Inter Miami, en julio de 2023. Los dos se abrazaron antes del partido ante Cruz Azul y, después del inolvidable gol de tiro libre del argentino, la estrella de la NBA celebró su actuación en Instagram, donde lo llamó GOAT (el mejor de todos los tiempos).
James Harden también cruzó esa frontera al invertir en Houston Dynamo, un club que comparte ciudad con los Rockets, el equipo de NBA en el que el escolta construyó una parte fundamental de su carrera.
A ellos se suma una verdadera leyenda del básquetbol: Magic Johnson. El histórico jugador de Los Angeles Lakers forma parte del grupo propietario de LAFC, una de las franquicias más reconocidas de MLS. Su participación demuestra que esta conexión no es una moda reciente, sino una relación que lleva años creciendo y que reúne a figuras de distintas generaciones.
Otro nombre importante es Giannis Antetokounmpo. La actual estrella de Miami Heat se convirtió en inversionista de Nashville SC en 2023 junto con sus hermanos Thanasis, Kostas y Alex. Su vínculo con el fútbol tiene raíces familiares: su padre fue futbolista profesional y Giannis ha reconocido que fue el primer deporte del que se enamoró en Grecia. Ahora, en Miami, comparte ciudad con Lionel Messi, otro ícono mundial del deporte, reforzando la conexión entre la NBA y la MLS.
No son simplemente estrellas que intercambian camisetas o se toman fotografías en los estadios. Son figuras que han entendido el potencial cultural y comercial de un deporte que continúa ganando espacio en Estados Unidos.
Mucho más que fútbol y básquetbol
La conexión entre ambas ligas también se reconoce fuera de las canchas. Las camisetas de fútbol conviven con las de NBA como prendas de moda urbana, los jugadores comparten gustos musicales y los aficionados encuentran cada vez más puntos de encuentro entre dos deportes que durante décadas parecían pertenecer a universos diferentes.
Durante décadas, la NBA construyó una identidad que trascendió el básquetbol. Sus estrellas se convirtieron en referentes de moda, música y entretenimiento, mientras que las camisetas y zapatillas de sus equipos pasaron a formar parte de la vestimenta cotidiana de millones de personas. La MLS, que durante mucho tiempo fue una invitada secundaria en ese universo, está comenzando a ocupar su propio espacio.
En 2023, Red Bull New York presentó la camiseta Freestyle, un homenaje a los 50 años del hip-hop. Su diseño, inspirado en el graffiti, reconocía la influencia de los MC, DJ y artistas urbanos de Nueva York y Nueva Jersey. Era mucho más que un uniforme: una manera de conectar al club con una cultura nacida en sus propias calles.
Ese mismo año, Atlanta United lanzó The 404 Kit, una camiseta inspirada en la transformación cultural de Atlanta durante los años noventa. El diseño recuperó elementos del graffiti, la música y la identidad urbana de una ciudad que, gracias a movimientos musicales y artistas como OutKast, terminó convirtiéndose en una referencia internacional del hip-hop.
Ambas iniciativas muestran cómo MLS está encontrando una manera diferente de acercarse a sus aficionados. Las camisetas ya no representan únicamente los colores de un equipo: también pueden contar la historia de una ciudad, celebrar su música y convertirse en prendas que se usan lejos de los estadios. La NBA lleva décadas transitando ese camino. La MLS está aprendiendo a recorrerlo con una personalidad propia.
Un ejemplo perfecto y reciente de esta conexión lo protagonizó Cavan Sullivan, la joven joya de Philadelphia Union. Después de marcar un gol ante CF Montréal, el futbolista de apenas 16 años sorprendió al imitar el icónico ritual de LeBron James, lanzando polvo de tiza al aire como lo hace la estrella de la NBA antes de sus partidos. Fue un homenaje al astro del básquetbol y una demostración de cómo las nuevas generaciones de futbolistas estadounidenses crecen admirando a los ídolos de otros deportes.
La celebración tuvo además un significado especial en Philadelphia, una ciudad donde Kevin Durant, inversionista de Philadelphia Union, y LeBron James, ahora vinculado a los 76ers, representan otro punto de encuentro entre ambos mundos.
Las redes sociales han acelerado esa relación. Hoy, una celebración de gol puede recordar a una jugada de básquetbol, un futbolista puede aparecer sentado junto a la cancha en un partido de NBA y una estrella del baloncesto puede convertirse en protagonista de una noche de MLS. Las nuevas generaciones ya no sienten la necesidad de elegir entre un deporte y otro: pueden admirar a Lionel Messi y a LeBron James con la misma naturalidad.
Una nueva identidad del deporte estadounidense
La MLS ha construido buena parte de su crecimiento a partir de una identidad que combina el fútbol con el entretenimiento, la diversidad cultural y el estilo de vida de sus ciudades. En ese escenario, la NBA aparece como una referencia natural, no solamente por su popularidad, sino por su capacidad para transformar deportistas en íconos que trascienden sus disciplinas.
La MLS ya no busca únicamente conquistar aficionados dentro de los estadios. También quiere formar parte de las conversaciones, la música, la moda y las expresiones culturales de las ciudades donde juega. Y para conseguirlo, está utilizando elementos de una cultura urbana que la NBA ayudó a popularizar, pero adaptándolos a su propia identidad.
Griezmann, Vela, LeBron, Durant, Giannis y Harden son nombres que ayudan a contar esa transformación, pero la historia es mucho más grande que ellos.
Porque mientras la NBA inicia otra temporada y la MLS se prepara para vivir la etapa decisiva de la suya, ambas competiciones comparten algo que ya no depende de los resultados: una cultura deportiva que dejó de reconocer fronteras entre las canchas.
El fútbol y el básquetbol seguirán hablando idiomas diferentes. Pero en Estados Unidos, cada vez más, comparten la misma afición.



